Los fracasos no son lo que definen tu vida...
cómo los afrontes sí lo es...
Wednesday, November 30, 2011
Tuesday, November 29, 2011
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué todo se reduce al tiempo?
A la espera... a una decisión.
Todo se va de las manos... y pierdo la noción de todo...
No sé dónde estoy ni dónde debo estar...
¿Hasta cuándo?
Ya es suficiente... es una lucha injusta y perdida de antemano.
Mis fuerzas se agotaron por el camino...
Ni un por qué, tan solo un silencio amargo que me agita por dentro y que quema.
Que arda de una vez y las cenizas se las lleve el viento,
que se deshaga de mí...
o conmigo.
¿Por qué todo se reduce al tiempo?
A la espera... a una decisión.
Todo se va de las manos... y pierdo la noción de todo...
No sé dónde estoy ni dónde debo estar...
¿Hasta cuándo?
Ya es suficiente... es una lucha injusta y perdida de antemano.
Mis fuerzas se agotaron por el camino...
Ni un por qué, tan solo un silencio amargo que me agita por dentro y que quema.
Que arda de una vez y las cenizas se las lleve el viento,
que se deshaga de mí...
o conmigo.
Sunday, November 06, 2011
I don't bear you any grudge...
Reconozco que me he pasado muchos años sumida en el rencor en temas amorosos... Te implicas al cien por cien y das de ti el máximo posible durante un tiempo hasta que te das cuenta de que siempre estás ahí, de que siempre pueden contar contigo pero tú no siempre puedes decir lo mismo... y comienzas a preguntarte qué pasaría si te cansas... ¿vendrían a por ti? Y si lo hicieran... ¿Sería demasiado tarde?
Así que en mi caso, cuando me he cansado y ha quedado todo en manos de la otra parte... la cosa se ha roto. Y durante mucho tiempo he pensado en si las personas que nos esforzamos para que las cosas funcionen, no merecemos que también luchen por nosotras.
La respuesta es que sí, claro que sí, mi respuesta siempre ha sido que sí, lo que ha cambiado es la perspectiva. Ya no tengo rencor si no luchan por mí, no pienso que sea un indeseable o que no se merezca nada... simplemente hay que aceptar que es su elección, aunque a nadie le guste que no le elijan o que no se esfuercen por uno, está claro.
Nosotros decidimos implicarnos y esa es nuestra elección, si los demás deciden no hacerlo o no esforzarse llegado el momento cumbre... ¿Quiénes somos para exigir? Para eso existe la libertad... para que cada uno decida hacer lo que quiera con su vida.
Quizá, en vez de preguntarnos tantas veces por qué no lo hizo, deberíamos preguntarnos por qué lo hicimos nosotros y si fue con la persona adecuada. No voy a decir que no esperéis nada, porque siempre esperamos algo, siempre... tan sólo digo que cuando algo así suceda... mantened una sonrisa a esa persona y respetad su decisión.
Así que en mi caso, cuando me he cansado y ha quedado todo en manos de la otra parte... la cosa se ha roto. Y durante mucho tiempo he pensado en si las personas que nos esforzamos para que las cosas funcionen, no merecemos que también luchen por nosotras.
La respuesta es que sí, claro que sí, mi respuesta siempre ha sido que sí, lo que ha cambiado es la perspectiva. Ya no tengo rencor si no luchan por mí, no pienso que sea un indeseable o que no se merezca nada... simplemente hay que aceptar que es su elección, aunque a nadie le guste que no le elijan o que no se esfuercen por uno, está claro.
Nosotros decidimos implicarnos y esa es nuestra elección, si los demás deciden no hacerlo o no esforzarse llegado el momento cumbre... ¿Quiénes somos para exigir? Para eso existe la libertad... para que cada uno decida hacer lo que quiera con su vida.
Quizá, en vez de preguntarnos tantas veces por qué no lo hizo, deberíamos preguntarnos por qué lo hicimos nosotros y si fue con la persona adecuada. No voy a decir que no esperéis nada, porque siempre esperamos algo, siempre... tan sólo digo que cuando algo así suceda... mantened una sonrisa a esa persona y respetad su decisión.
Wednesday, November 02, 2011
En el límite
A veces... llegamos hasta el límite... en ocasiones nos hacen llevar hasta él y otras veces simplemente nos dejamos arrastrar hasta él.
¿Cuándo parar?Cuando no puedes más, cuando estás roto por dentro y todo perjudica más que beneficia... A veces nos paramos tantas veces en el camino para sopesar... que seguimos sin tomar una decisión final... simplemente lo prolongamos hasta que finalmente estalle por algún lado...
Quizá a corto plazo no nos demos cuenta de que eso marque un antes o un después... pero, si te quedas sin fuerzas, sin ganas, sin nada... y te sientes solo... ¿Durante cuánto tiempo pretendes que eso dure?
La vida es muy corta y tendremos que tomar muchas decisiones a lo largo de nuestra vida, así que... si es porque nos dejamos arrastrar, mejor apartarlo y echarlo a un lado... y si nos hacen llevar hasta ese límite... aunque sintamos la impotencia de no poder hacer por dos personas lo que se debería hacer entre dos... ¿Realmente merece la pena?
Esforcémonos un poquito más por nosotros mismos y menos por aquellos que no se esfuerzan por nosotros... todos tenemos un límite de fuerzas y energía... dosifiquémoslos de la mejor forma...
¿Y si se acaban? Pues a empezar de nuevo...
Hace un par de días escuché la siguiente frase: "La vida no nos da nada que no podamos soportar..." y quizá.. sea verdad.
¿Cuándo parar?Cuando no puedes más, cuando estás roto por dentro y todo perjudica más que beneficia... A veces nos paramos tantas veces en el camino para sopesar... que seguimos sin tomar una decisión final... simplemente lo prolongamos hasta que finalmente estalle por algún lado...
Quizá a corto plazo no nos demos cuenta de que eso marque un antes o un después... pero, si te quedas sin fuerzas, sin ganas, sin nada... y te sientes solo... ¿Durante cuánto tiempo pretendes que eso dure?
La vida es muy corta y tendremos que tomar muchas decisiones a lo largo de nuestra vida, así que... si es porque nos dejamos arrastrar, mejor apartarlo y echarlo a un lado... y si nos hacen llevar hasta ese límite... aunque sintamos la impotencia de no poder hacer por dos personas lo que se debería hacer entre dos... ¿Realmente merece la pena?
Esforcémonos un poquito más por nosotros mismos y menos por aquellos que no se esfuerzan por nosotros... todos tenemos un límite de fuerzas y energía... dosifiquémoslos de la mejor forma...
¿Y si se acaban? Pues a empezar de nuevo...
Hace un par de días escuché la siguiente frase: "La vida no nos da nada que no podamos soportar..." y quizá.. sea verdad.
¿Para qué preguntas?
¿Para qué preguntar a veces si sea cual sea la respuesta no nos sirve? En nuestra cabeza hay preguntas que tienen respuesta única por diversos motivos así que.. mejor preguntarse dos veces si realmente nos va a servir de algo hacerla...
Y si no... mejor darse por contestado.
Y si no... mejor darse por contestado.
Thursday, October 27, 2011
¿Demasiadas reservas?
Ayer, vi el último capítulo emitido de la serie 'Being Erica'; para aquellos que no la conozcan.. va sobre una chica en la treintena que en el peor momento de su vida (por así decirlo) conoce a un terapeuta que se ofrece a ayudarla de una forma muy especial. Para poder hacerlo le hace escribir una lista de arrepentimientos sobre su pasado a los que viajará y 'retocará' para poder cambiarlos y con ello aprender una nueva lección.
Sin embargo, el capítulo de ayer se centraba principalmente en su terapeuta, la vida de un hombre dedicada enteramente a su trabajo, dejando así a un lado el terreno personal. No me voy a extender contando el capítulo entero, puesto que no es de lo que realmente quiero hablar, sino de dos hechos significativos que suceden en él y en los que a veces no reparamos.
El primero de ellos es que la realidad siempre es relativa dependiendo de los ojos con los que se vea; a todos nos ha pasado que nuestra visión sobre algo haya cambiado por haber visto la realidad tal como era y no como nosotros la pintábamos. No existen las opiniones exactas, ni las verdades absolutas cuando se trata de perspectivas.
El segundo hecho trata sobre las personas reservadas. He de decir que a mí siempre me ha costado entender a la gente excesivamente reservada con su vida, siempre he sido de las que creía que tiene algo que esconder y que no quiere compartir con los demás. Puedo entender los casos de aquellas personas que se refugian exclusivamente en sus amistades más cercanas o incluso única y exclusivamente en su pareja, pero ser tan celoso de la vida privada... no lo sé. Me cuesta creerlo sin vivirlo.
El caso es que este terapeuta tan reservado pierde a un gran amor en su vida al no dejarle ver ciertos aspectos de su personalidad. Toparse con un muro puede causar impotencia, sentimiento de culpa, soledad... y así sucede, que si alguien no es capaz de dejarse conocer por otro, llega un momento que ni sabes por qué luchas o por qué te esfuerzas tanto si al final te sientes tan solo.
No me gustaría despertarme una mañana y sentir que toda mi vida ha pasado por delante y que no he sido capaz de dejarme conocer por nadie ni permitir disfrutar con mis allegados de las alegrías o de las penas en mi vida privada. No me gustaría tener esa sensación de soledad infinita que me sobrecogiese y sentir que mi solitaria vida me ha dejado indiferente.
Quizá con los años mi carácter y mi personalidad se agrien cada vez más y me vuelva más solitaria, así que de momento me niego a dejar de compartir mi vida con los demás.
Sin embargo, el capítulo de ayer se centraba principalmente en su terapeuta, la vida de un hombre dedicada enteramente a su trabajo, dejando así a un lado el terreno personal. No me voy a extender contando el capítulo entero, puesto que no es de lo que realmente quiero hablar, sino de dos hechos significativos que suceden en él y en los que a veces no reparamos.
El primero de ellos es que la realidad siempre es relativa dependiendo de los ojos con los que se vea; a todos nos ha pasado que nuestra visión sobre algo haya cambiado por haber visto la realidad tal como era y no como nosotros la pintábamos. No existen las opiniones exactas, ni las verdades absolutas cuando se trata de perspectivas.
El segundo hecho trata sobre las personas reservadas. He de decir que a mí siempre me ha costado entender a la gente excesivamente reservada con su vida, siempre he sido de las que creía que tiene algo que esconder y que no quiere compartir con los demás. Puedo entender los casos de aquellas personas que se refugian exclusivamente en sus amistades más cercanas o incluso única y exclusivamente en su pareja, pero ser tan celoso de la vida privada... no lo sé. Me cuesta creerlo sin vivirlo.
El caso es que este terapeuta tan reservado pierde a un gran amor en su vida al no dejarle ver ciertos aspectos de su personalidad. Toparse con un muro puede causar impotencia, sentimiento de culpa, soledad... y así sucede, que si alguien no es capaz de dejarse conocer por otro, llega un momento que ni sabes por qué luchas o por qué te esfuerzas tanto si al final te sientes tan solo.
No me gustaría despertarme una mañana y sentir que toda mi vida ha pasado por delante y que no he sido capaz de dejarme conocer por nadie ni permitir disfrutar con mis allegados de las alegrías o de las penas en mi vida privada. No me gustaría tener esa sensación de soledad infinita que me sobrecogiese y sentir que mi solitaria vida me ha dejado indiferente.
Quizá con los años mi carácter y mi personalidad se agrien cada vez más y me vuelva más solitaria, así que de momento me niego a dejar de compartir mi vida con los demás.
Tuesday, June 28, 2011
Lo que es único
Acabo de terminar de leer El Principito. No es que no lo hubiese leído ya, siempre que cojo ese libro nunca soy capaz de terminarlo; cada palabra, cada sensación y cada sentimiento que se transmite en ese libro se apodera de mí y... me sensibiliza tanto que necesito respirar de toda esa emoción sobrecogedora.
Y al acabarlo, pensaba en cuánto tardó ese pequeño príncipe en comprender que su rosa era única, que no era como las demás, era exclusiva sólo ella en su corazón. Comprendió que aunque había más de un ejemplar de aquella hermosa flor, el tiempo que le había dedicado se había convertido en única para él, cada pequeño rato que había pasado con ella la había hecho más suyo.
Y así he entendido el valor que tiene mi tiempo, en aquello que me esmero por hacer o por lograr, hace que lo haga más mío y por lo tanto más distinto al resto aunque en apariencia tal vez sea idéntico. Es una sensación conmovedora poder sentir que lo que algo o alguien significa para uno mismo, va a ser siempre diferente a lo que significa para el resto.
Y no nos damos cuenta de ello cuando queremos, sino cuando nuestra mente y nuestro corazón, sobre todo nuestro corazón, son susceptibles de empaparse de todas estas emociones embriagadoras. Y entonces lo vemos todo con otros ojos, con los ojos de nuestro corazón.
Y al acabarlo, pensaba en cuánto tardó ese pequeño príncipe en comprender que su rosa era única, que no era como las demás, era exclusiva sólo ella en su corazón. Comprendió que aunque había más de un ejemplar de aquella hermosa flor, el tiempo que le había dedicado se había convertido en única para él, cada pequeño rato que había pasado con ella la había hecho más suyo.
Y así he entendido el valor que tiene mi tiempo, en aquello que me esmero por hacer o por lograr, hace que lo haga más mío y por lo tanto más distinto al resto aunque en apariencia tal vez sea idéntico. Es una sensación conmovedora poder sentir que lo que algo o alguien significa para uno mismo, va a ser siempre diferente a lo que significa para el resto.
Y no nos damos cuenta de ello cuando queremos, sino cuando nuestra mente y nuestro corazón, sobre todo nuestro corazón, son susceptibles de empaparse de todas estas emociones embriagadoras. Y entonces lo vemos todo con otros ojos, con los ojos de nuestro corazón.
Wednesday, May 11, 2011
Entre les murs
Hace relativamente poco, la semana pasada si no recuerdo mal, vi la película francesa La Clase (Entre les murs), recomendada por una persona muy aficionada al cine.Si lo que esperáis es ver una película cargada de emociones, con grandes escenas llenas de intriga o que te divierta, no os la recomiendo. Sin embargo, sí es una película sobre la que reflexionar sobre la relación entre un profesor de lengua y sus alumnos de un barrio marginal.
No es sencilla la tarea de un profesor cuando confluyen alumnos de diferentes culturas en una misma clase; chinos, moros o africanos por ejemplo, ya que es significante ver la diferente relación que establecen con el profesor y entre ellos mismos. En algunos de esos casos, podemos ver además cómo la familia ejerce un papel fundamental en lo que espera de la educación de sus hijos.
Otro tema que me parece importante destacar es lo complicado que resulta a veces establecer los límites en el trato entre profesor y alumno. Se dan continuas faltas de respeto por parte de los alumnos hacia François, el docente, hasta que él pierde los estribos y entra también al trapo. Una falta de respeto no es únicamente lo que se dice, sino cómo se dice y sobre todo, cómo se interpreta.
Una cinta de dos horas de duración para reflexionar y profundar en el tema de la enseñanza.
Wednesday, May 04, 2011
Maldita dulzura
Mi entrada de hoy la dedico a un grupo que ha estrenado hace
pocos días disco nuevo. El disco en cuestión es Mapas de
Vetusta Morla y creo que a todo el que le guste este tipo de
música (rock-indie) debería por lo menos escucharlo una vez.
La primera vez que oí esta canción, me encantó, por su letra
y su musicalidad. Quien quiera escuchar esta canción,
cualquier otra o el disco entero, dejo el enlace del grupo.
hablemos de ruina y espina
hablemos de polvo y herida
de mi miedo a las alturas
lo que quieras pero hablemos
de todo menos del tiempo
que se escurre entre los dedos
hablemos para no oirnos
bebamos para no vernos
hablando pasan los diasque nos quedan para irnos
yo al bucle de tu olvido
tu al redil de mis instintos
maldita dulzura la tuya
maldita dulzura la tuya
maldita dulzura la tuya
me hablas de ruina y espina
te clavas el polvo en la herida
me culpas de las alturas
que ves desde tus zapatos
no quieres hablar del tiempo
aunque este de nuestro lado
y hablas para no oirme
y bebes para no verme
yo callo y rio y bebo
no doy tregua ni consuelo
y no es por maldad lo juro
es que me divierte el juego
maldita dulzura la mia
maldita dulzura la mia
maldita dulzura la mia
maldita dulzura la nuestra
www.vetustamorla.com
Tuesday, May 03, 2011

Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado de
de una princesa hermosa y rubia...
Un día, la princesa
- vaya usted a saber por qué-
dio un beso al feo y gordo campesino...
y , mágicamente , éste se transformó
en un esbelto y apuesto príncipe.
(Por lo menos, así lo veía ella...)
(Por lo menos, así se sentía él...)
Jorge Bucay
Monday, April 25, 2011
el valor de las cosas

Cuenta Jorge Bucay en su libro Déjame que te cuente la historia sobre el valor de las cosas; un hombre que necesita ayuda acude a un viejo sabio que accede a ayudarle si este le ayuda primero. Le da un anillo para que acuda al mercado y lo venda pero le pide que no vuelva sin al menos dos monedas de oro por él, sin embargo, ninguno de los mercaderes está dispuesto a pagar ese "dineral" por dicho anillo así que el pobre hombre vuelve cabizbajo con el anillo en mano y se lamenta de no haber podido venderlo para que el viejo pague sus deudas.
El sabio le pide entonces que acuda a un joyero, él sabrá el valor real del anillo y por cuánto debería venderlo y el hombre, llega emocionado con las nuevas de que no le darían menos de cincuenta y ocho monedas de oro por él.
Así es como el sabio ayuda al hombre con su problema y su desdicha; el valor de las cosas ha de dártelo quien sepa hacerlo y no has de buscarlo ni esperar que cualquiera lo haga.
El anillo somos cada persona, con un valor diferente que, por diversos motivos (falta de autoestima, soledad...) se ha devaluado o depreciado porque erróneamente hemos creído en quien no debíamos creer. Cada uno de nosotros sabemos mejor que nadie el precio que valemos y si en algún momento en el camino nos perdemos o dudamos, hemos de procurar ser sensatos ya que eso nos evitará caer en garras de un "cualquiera". Y el problema radica siempre en el mismo punto: en creer lo que queremos creer y no en lo que realmente es, pero eso ya es otro cuento sobre el que más adelante trataré :).
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